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Manos a la obra
Cuando se piensa en una isla caribeña se la asocia rápidamente a un mar de color turquesa, a unas playas soleadas y a unos paisajes pintorescos. Para la Dra. Jeanne-Rose René, ingeniera y directora de una empresa de consultoría para la gestión de recursos hídricos, el Caribe supone muchos más que un destino turístico. Es su tierra natal y una fuente de inspiración.
Jeanne-Rose René simplemente se remangó la blusa y comenzó a construir una casa
Cuando se piensa en una isla caribeña se la asocia rápidamente a un mar de color turquesa, a unas playas soleadas y a unos paisajes pintorescos. Para la Dra. Jeanne-Rose René, ingeniera y directora de una empresa de consultoría para la gestión de recursos hídricos, el Caribe supone muchos más que un destino turístico. Es su tierra natal y una fuente de inspiración. La experta en hidrología aplicada y en predicción de inundaciones vive y trabaja en la ciudad bávara de Kempten y viaja constantemente por todo el mundo para asesorar organizaciones e instituciones gubernamentales y moderar conferencias. Para un proyecto muy personal, la construcción de una casa de ensueño, diseñada por ella misma, en la zona sur de St. Lucia, donde ella naciera y creciera, tuvo que hacer frente a un desafío inusual. „Siendo una persona de intereses muy variados, quería diseñar la casa teniendo en cuenta mis propias necesidades. Sin embargo, fue casi imposible encontrar una constructora realmente fiable y cualificada y que dispusiera de tiempo para el proyecto. Por ello, decidí no solamente diseñar la casa sino también poner manos a la obra”, relata la Sra. Jeanne-Rose René.

Cambió su ordenador portátil, el escritorio y la sala de conferencias por un martillo, una sierra y un medidor láser de distancias, se desplazó a St. Lucia y comenzó a trabajar ella misma en la obra de su casa en lugar de realizar cálculos y conceptos para sus clientes. Y todo eso sin disponer de formación artesanal. Ella lamenta no disponer de tales conocimientos prácticos pues la única conexión con el sector de la construcción son sus estudios de ingeniería civil.
Raramente he tenido en mis manos un taladro. Por eso, simplemente empecé a trabajar aplicando la lógica y una metodología sistemática.
Jeanne-Rose René
A través de un conocido que tiene una empresa constructora en St. Lucia pidió prestados 8 m² del encofrado MonoWal de MEVA que tiene mucho éxito en un mercado emergente como el de la isla. Ella misma coordinó la entrega en la obra. Sin embargo, no disponía de suficiente encofrado para realizar ciclos de encofrado monolítico. Así pues, las paredes se levantaron en varios ciclos y para encofrar las losas se tuvo que emplear tableros contrachapados. Esto supuso una buena solución pues lo que se buscaba era evitar juntas y consecuentemente las eventuales filtraciones.
Los muros se levantaron sin problemas. „Aprendí a manejar el MonoWal a de inmediato. Y cuando necesité asesoría especializada, llamé a los ingenieros de MEVA, quienes respondieron rápidamente mis preguntas y me enviaron fotos explicativas. Para el montaje y desmontaje no fue necesario tener mucha experiencia pues las instrucciones técnicas fueron suficientes. El encofrado es ligero. Pude desplazar y montar yo misma todos los paneles.” En marzo se levantó el primer muro y en setiembre la obra en bruto ya estaba terminada. Si bien los resultados son más que vistosos, „se hubiese podido hacer mejor algunas cosas”, afirma la exigente ingeniera, mostrándose autocrítica acerca de la ejecución de la obra.
La casa situada en el cabo de Moule a Chique ha sido bautizada por la Sra. René como „Belvedere”. Se ubica estupendamente en la parte alta de una bahía con amplia panorámica sobre el mar y presenta una planta baja de 111 m² y una planta superior de 160 m². La Dra. Jeanne-Rose René quería una casa sólida y que exija poco mantenimiento. Su idea era un domicilio en diseño estético, minimalista y en concreto arquitectónico de color claro y cálido. A este fin, solicitó la entrega por barco de un cemento blanco proveniente de Turquía.

El concreto es muy claro y atractivo, con partículas negras provenientes de los aditivos. Por lo general logró la superficie de concreto arquitectónico que deseaba, a excepción de una pocas zonas en las cuales las juntas de encofrado no cerraron bien por no haberse lubricado suficientemente el encofrado o por haberlo hecho en exceso. En la isla no se podía conseguir agentes desencofrantes. El aprovisionamiento de materiales supuso un verdadero desafío.
Jeanne-Rose René
En el vaciado de concreto participaron varios obreros, pues el terreno escarpado e intransitable de la ladera boscosa dificultaba los trabajos. Por eso no fue posible utilizar una bomba telescópica de concreto. Emplear una bomba de concreto con tubería de alimentación no hubiera sido rentable y se hubiera desperdiciado gran cantidad de concreto de mezcla especial. Así pues, solo quedó la opción de un tobogán de transporte de concreto. Para toda la casa se necesitaron 15 vaciados.
Por razones de seguridad, como por ejemplo para trepar la ladera y para cargar pesos considerables, ella contó siempre con la ayuda de un obrero. „Lamentablemente, el colega no confiaba mucho en mi trabajo. Y se dieron conflictos, sobre todo por que yo quería un trabajo de calidad, por mi manera de perseverar y porque cuestioné algunos trabajos”, recuerda la Dra. Jeanne-Rose René. Sin embargo, su recapitulación es muy positiva. „El trabajo diario fue muy satisfactorio. Me ha motivado una y otra vez saber que lo hago para mi.” La obra en en bruto está terminada. En noviembre de 2024, unos amigos de Alemania me ayudaron a montar las puertas y las ventanas. Ahora ha de acometer los trabajos de interiores.
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